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Digitalizar la cadena de suministro

Digitalizar, estandarizar y optimizar: desatascando la cadena de suministro


Uno de los grandes desafíos de muchas empresas es adaptar sus cadenas de suministro a la era digital, una tarea que se complica en los sectores altamente regulados y con controles estrictos y que complica el modelo de relación con los proveedores y dentro de las compañías, según el autor, que propone una serie de pautas para integrar estos nuevos modelos de producción discreta compleja.

Hay ciertos sectores en los que probablemente se observe una sorprendente desconexión entre la madurez digital del fabricante final y las empresas de su cadena de suministro, los proveedores cuyas materias primas y componentes hacen posible la producción en primer lugar. Aunque todavía hay algunos sectores en los que las normas exigentes, los controles estrictos y las inspecciones meticulosas no desempeñan un papel importante, las expectativas de los clientes están aumentando en todas partes. Y hoy en día, las cuestiones de calidad se han convertido en algo importante para cualquier tipo de fabricación.

Sobre todo en los sectores en los que la regulación es amplia, el cumplimiento de las normas establecidas es más que un aspecto positivo: es esencial. Industrias como la farmacéutica, alimentación o defensa, se encuentran entre las más reguladas. Esto se debe a que los errores de producción en cualquiera de ellas pueden ser fatales. Y ojo, en el caso de los sistemas de defensa, la mayoría de los componentes que entran en el producto final proceden de proveedores externos.

Esto significa en términos prácticos, que la preocupación por la calidad debe extenderse mucho más allá de las paredes de la fábrica del productor. Y este es el caso, en particular, de las operaciones de fabricación discreta compleja, es decir, las empresas que fabrican productos complejos y de alta tecnología utilizando múltiples niveles de subconjuntos.

Otros ejemplos de producción discreta compleja son las empresas que fabrican naves espaciales, reactores nucleares, dispositivos médicos complejos, robots y equipos industriales especializados. Muchas de estas organizaciones necesitan gestionar múltiples líneas de productos complejos en los que cada unidad varía ligeramente, por diseño, de las demás. Esto se suma a la necesidad de soportar sus largos ciclos de vida, los plazos más cortos de comercialización y el cumplimiento más estricto de la normativa. Se puede pensar en cada producto terminado como una unidad distinta, en la que el seguimiento se realiza para cada uno de sus historiales individuales, hasta cada componente serializado, lo que resulta importante para el mantenimiento futuro.

Pero no es sencillo. Damos por hecho que los proveedores con los que cuentan muchas empresas están a la vanguardia de la excelencia en la fabricación. Pero no, muchos no lo están. Hay escasez de piezas, problemas de calidad, fallos de rendimiento y necesidad de interminables inspecciones in situ, todo lo cual da lugar a sobrecostes y retrasos en las entregas. Por poner un ejemplo de un sector que sigo con atención, el aeroespacial y de defensa: si surge un problema por el que un componente fue suministrado por un único proveedor que estaba experimentando problemas de falta de conformidad, el fabricante no puede simplemente conectarse y encontrar otro proveedor. De hecho, no hace mucho pudimos ver un cómo se paraba la producción del caza Lockheed Martin F-35 porque se había detectado la presencia de una pequeña pieza que era fabricada en China.

Este problema no es un ejemplo aislado. Un número sorprendente de proveedores de primer y segundo nivel todavía no han adoptado plenamente las virtudes de la fabricación ajustada o de Six Sigma, doctrinas de producción que se han convertido en ortodoxas en la fabricación durante las últimas décadas. Muchos ni siquiera tienen procesos u operaciones estandarizados. Hasta que no lo hagan, no podrán implantar una solución digital. El contraste entre la producción de los fabricantes de equipos originales, estrechamente controlada y orientada a los procesos, y sus proveedores puede ser a menudo sustancial. Intentar resolver un problema de calidad por medio de correos electrónicos, llamadas telefónicas o enviando ¡un fax! no es la mejor práctica. Y la diferencia en el coste de las acciones correctivas puede ser enorme.

Uno de los principales problemas es que la información necesaria para tomar decisiones automatizadas en tiempo real mediante un enfoque digital debe estar disponible de inmediato, independientemente de la ubicación del trabajador, en lugar de estar dispersa en sistemas dispares u hojas de papel, como suele ocurrir hoy en día. Disponer de esa capacidad permite tomar decisiones con mayor rapidez, aunque no sean las que usted hubiera preferido. Pero puede mantener el proceso en movimiento.

Cogiendo el toro por los cuernos, el primer paso para implantar una solución digital es asegurarse que contáis con el apoyo de los responsables. Se trata de un programa estratégico, por lo que debe tener plena visibilidad para tener alguna posibilidad de éxito a largo plazo. A continuación, debéis aseguraros que habéis identificado a un partner que os entienda, que posea los conocimientos y experiencia en necesarios. Sí, seguro que en Atlas Tecnológico lo podéis encontrar, ahí lo dejo. A continuación, toca evaluar vuestra actual madurez digital. Hay varias herramientas disponibles que podéis utilizarse para obtener información sobre el punto en el que os encontráis en vuestro viaje digital. Esta información os permitirá descubrir vuestro nivel de preparación y dónde están las lagunas.

Intentad ser rigurosos en la gestión de la implementación y manteneos firmes en vuestro enfoque. A la hora de elegir un proveedor, seleccionad uno que esté familiarizado con una plataforma moderna y ágil, de modo que pueda facilitar la implantación con la flexibilidad necesaria para adaptarse a medida que vuestro negocio siga evolucionando.

Por último, reconoced que cualquier tipo de estrategia digital tendrá que extenderse más allá de las cuatro paredes de la empresa. La implementación de estándares, tecnologías digitales y estrategias de optimización en todo el ecosistema de suministro es clave para una estrategia de implementación exitosa. Los participantes en la cadena de suministro deben comprender el coste de hacer mal las cosas. Así que imaginaos lo que pasa cuando, como todavía ocurre, muchos ni siquiera se dan cuenta de que tienen un problema.

En muchos casos, lo que falla es que no existe un liderazgo fuerte: ejecutivos que reconozcan el problema y tengan la determinación de levantarse y hacer cumplir la estandarización. Una vez que el mensaje baja a los siguientes niveles y se hace evidente la importancia de las características de referencia, las definiciones claras y las inspecciones periódicas, la transición a la gestión de operaciones con información digital se vuelve realista.

No es magia. La ayuda está disponible y la colaboración, imprescindible. Hoy es más fácil que nunca conseguirlo ¿Empezamos?

Publicación de José Luis Casal en Atlas Tecnológico

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