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La Cuarta Revolución Industrial y la Tecnología 4.0


Estamos viviendo un momento histórico y quizás no somos conscientes de ello. La transformación digital es un hecho y las empresas e instituciones que no se suman al cambio quedan rezagadas. El mundo no es el que era cuando internet comenzaba a implantarse a nivel usuario en a principios de la década de 1990.


Los cambios están siendo tan profundos y transversales que ya se habla de Cuarta Revolución Industrial. A diferencia de las tres anteriores, tiene un alcance más amplio. Involucra a todos los estratos de la sociedad y a todos los sectores productivos. La Industria 4.0 es el origen de este proceso.

¿Cuáles fueron las tres revoluciones industriales anteriores?

Comienza la Cuarta Revolución Industrial, no hay duda. Pero, ¿recordamos que pasó en las tres anteriores? Esto es lo que recogen los historiadores: 

  • Primera Revolución Industrial. La que aprendimos en Primaria. Se extiende desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XIX. La invención de la máquina de vapor supuso cambios económicos, tecnológicos y sociales nunca experimentados hasta entonces. 

El paso de un modelo productivo basado en la agricultura y el comercio a uno industrial supuso una transformación profunda. El aumento de la renta per cápita y la mejora de las condiciones de vida marcaron un antes y un después en Occidente.

  • Segunda Revolución Industrial. Tuvo lugar entre 1870 y 1914. Nuevos medios de transporte, nuevas fuentes de energía y nuevos materiales. Estos dieron paso a un nuevo modelo productivo, a nuevas formas de consumir y a formas de hacer política hasta entonces desconocidas.

Considerada por algunos estudiosos como ‘la primera globalización’. El surgimiento de los estados-nación y los cambios en la sociedad hacen que se hable por primera vez de la internacionalización de la economía.

  • Tercera Revolución Industrial. El término fue propuesto por Jeremy Rifkin en 2006. La también llamada Revolución científico-tecnológica se define por los cambios en la sociedad tras la democratización de internet, el surgimiento de las energías renovables y la nueva era de las telecomunicaciones

Los cambios tecnológicos hacen que se pueda hablar de globalización con todas las de la ley. Los flujos de comercio internacionales han cambiado y surgen al hilo fenómenos como el e-commerce.

¿Qué es la Cuarta Revolución Industrial?

La principal diferencia respecto a las tres anteriores es la cantidad de actores implicados. En la Cuarta Revolución Industrial, la robótica, la inteligencia artificial, la nanotecnología, la computación, las cadenas de bloques y el Internet de las Cosas (IoT), tienen peso específico en el proceso de transformación.

El concepto fue acuñado por primera vez en 2016 por el fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab. El autor considera que estas nuevas tecnologías, la conocida como Industria 4.0, hacen que lo real y lo virtual estén más cerca de ser un ‘todo’.

También llamada por Schwab ‘segunda era de la máquina’, la tendencia es la intercambiar datos y automatizar procesos. Se abren así nuevos debates como el acceso a la información, la protección de datos y la posibilidad de que los robots destruyan puestos de trabajo.  

Las fábricas inteligentes y la gestión online de la producción también están marcando el camino. El control de la producción puede estar a miles de kilómetros de donde se lleva a cabo el proceso.


Pero, si algo define a la Cuarta Revolución Industrial, son las tecnologías que se están usando para hacer posible la transformación digital.

Robótica

Quizás la tecnología más llamativa. Gracias a las películas de ciencia ficción, tenemos una imagen distorsionada sobre su aplicación en nuestra sociedad. Su función principal es la de automatizar procesos. Los robots llevarán a cabo las tareas más tediosas y repetitivas, mientras que el ser humano se ocupará de su gestión y de la parte más creativa del proceso.

La clave es la robótica colaborativa. Los llamados cobots participan en procesos de producción, colaborando con humanos, de ahí su nombre. Estos no solamente aumentan la productividad, sino también la calidad de vida de los trabajadores. 

Estas máquinas son capaces de realizar tareas repetitivas de forma precisa y segura. Sus ventajas, son múltiples:

  • Seguridad. Los trabajadores humanos quedan exentos de realizar tareas que entrañan mayores riesgos.
  • Producción. El proceso se optimiza y es necesario contar con menos recursos, obteniendo mejores resultados. 
  • Calidad. El resultado final es más alto por la acción de los cobots, que realizan las labores a las que son asignados con detalle. 
  • Flexibilidad. Estas unidades no solamente pueden usarse para una sola tarea, tras reprogramarse, pueden pasar a otros lados de la cadena de producción.

La introducción de robots dejará de ser algo único de grandes empresas en un futuro inmediato. La tecnología se democratizará y las pequeñas y medianas empresas se beneficiarán de ella. Quienes no lo hagan corren el riesgo de dejar de ser competitivas.

Inteligencia Artificial

No se puede hablar de Industria 4.0 o de Cuarta Revolución Industrial sin mencionar la Inteligencia Artificial. Considerado por muchos como el verdadero motor del cambio, se define como la capacidad que tienen artilugios artificiales de realizar tareas más propias de una inteligencia humana.

Las máquinas ya no solamente son capaces de calcular y almacenar datos como hacían los primeros ordenadores. Ahora, estos dispositivos han adquirido capacidades “humanas” como son:

  • Creatividad: hay algoritmos capaces de demostrar esta cualidad en ámbitos como la pintura, escritura, música, humor …
  • Aprender. Es el el ámbito en el que más avances hay en la actualidad y para el que no paran de sucederse aplicaciones. Aquí entra en juego el concepto de machine learning o aprendizaje automático. 
  • Razonar. Usando patrones para llegar a conclusiones aproximadas o definitivas.
  • Autoconciencia. A día de hoy es un concepto lejano, pero no descartable. El avance en este punto está todavía por determinar.
  • Autocorrección.

La Inteligencia Artificial ya está presente en nuestro día a día. Ya no queda en una mera anécdota para explicar cómo una máquina ha vencido a un Gran Maestro de ajedrez. Es mucho más.

Entre las aplicaciones de la Inteligencia Artificial con más impacto en el día a día, destacan:

  • Conducción autónoma. Los coches podrán tomar decisiones por sí mismos basados en información recogida de su entorno y reaccionar ante imprevistos. Es el llamado ‘nivel 3’ de autonomía, que dispensa al conductor de tener las manos sobre el volante. 
  • Seguridad. En las llamadas smart cities, a través de Inteligencia Artificial se podrán monitorizar puntos conflictivos y anticiparse a posibles problemas. Así, pueden preverse aglomeraciones y detectar la temperatura corporal de los viandantes, algo que fue especialmente útil durante la pandemia.
  • Recursos Humanos. Muchas empresas usan IA para filtrar sus currículums. Esta, selecciona y descarta candidatos en base a su aprendizaje adquirido. Es lo que en inglés se conoce como Applicant Tracking Systems (ATS).
  • Cuidado de personas dependientes. Cada vez son más los hogares que cuentan con asistentes virtuales como Siri o Alexa. Permiten resolver aspectos de su vida diaria simplemente usando la voz. Desde hacer la compra o llamar a un servicio de emergencia.

Como sucede con la robótica, las IAs no sustituirán a los humanos, sino que serán una herramienta más a tener en cuenta. Ya están surgiendo profesiones relacionadas con esta tecnología y se espera que las oportunidades se multipliquen en los próximos años.

Big Data

La forma en la que recopilamos, procesamos, analizamos e interpretamos la información ha cambiado en este escenario. La cantidad de datos que se procesa es tan grande que se necesitan sistemas informáticos. Es aquí donde entra en juego el Big Data

El Big Data no puede entenderse sin el aprendizaje o machine learning. Son técnicas que tiene un algoritmo para modificar su propio comportamiento, basándose en datos del pasado o en los resultados obtenidos de los mismos. Así, el sistema está continuamente ‘aprendiendo’ y ofreciendo nuevas soluciones a los problemas dados.

El Big Data no solamente tiene una aplicación puramente empresarial, sino que está teniendo incidencia en sectores como:

  • Sanidad. Pueden detectarse y prevenirse enfermedades de forma más eficaz.
  • Urbanismo. Es posible estudiar el comportamiento de los ciudadanos y planificar entornos en base a los datos procesados.
  • Deportes. No solamente los grandes equipos sacan partido a la Industria 4.0, sino también los usuarios. Gracias a los wearables, obtenemos información sobre nuestro ritmo cardíaco, distancia recorrida, patrones de sueño, etc.

La gestión inteligente de datos es un recurso que genera valor, tanto a las empresas que lo aplican, como al conjunto de la sociedad. Cada vez que hacemos click en un enlace, resolvemos un captcha o hacemos uso de la tarjeta de crédito creamos información para este gigante que es el Big Data. 

Toda la información generada no puede ser trabajada por máquinas para obtener valor. Son los profesionales altamente especializados los que son capaces de sacar todo el rendimiento posible a esta información.

La Cuarta Revolución Industrial ha llegado

Tecnologías como la Inteligencia Artificial, la Realidad Virtual, la robótica o el Big Data están cambiando la forma que tenemos de relacionarnos y de producir. Los cambios son tan profundos que ya se habla de Cuarta Revolución Industrial.

En el nuevo paradigma, la automatización se implanta para hacer las tareas más tediosas, peligrosas y repetitivas que hasta ahora hacían los seres humanos. No se va a destruir empleo, sino que se va a transformar para adaptarse a las nuevas necesidades.

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