Enfermedades crónicas: ¿cómo mejorar su tratamiento con Big Data?

Cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, diabetes. Las enfermedades crónicas son la principal causa de muerte e incapacidad en todo el mundo. Incurables o de muy larga duración, estas enfermedades se originan a una edad temprana, pero pueden pasar años antes de que se manifiesten a nivel clínico.

Aunque en su desarrollo influyen factores genéticos, fisiológicos y ambientales, también hay otros de carácter conductual, relacionados con el estilo de vida o aspectos potencialmente modificables. Factores que pueden manejarse para evitar o retrasar su aparición.

Pero, que sean incurables no significa que no tengan tratamiento para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por eso, desde el punto de vista médico, en relación con la prevención y la atención a los enfermos, surgen nuevas oportunidades de la implementación de soluciones tecnológicas, como el Big Data.

Ansiedad, alergias, hipertensión…

En España, alrededor de 19 millones de personas padecen, al menos, una enfermedad crónica. Y, aunque la división por sexo es similar, un 59,1% de las mujeres mayores de 15 años padece alguna de estas enfermedades, mientras que, en el caso de los hombres, la cifra es del 49,3%.


Según los datos de la Encuesta Europea de Salud en España 2020, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las enfermedades crónicas más frecuentes son:

  • La hipertensión (la sufren el 19% de los hombres y de las mujeres).
  • El colesterol (un 15,5% de los hombres y un 15,1% de las mujeres).
  • La artrosis (un 8,7% de los hombres y un 19,7% de las mujeres).
  • La lumbalgia (un 10,1% de los hombres y un 17,1% de las mujeres).
  • Las alergias crónicas: rinitis, conjuntivitis, alergias alimentarias (un 9,2% de los hombres y un 12,4% de las mujeres).
  • La diabetes (un 8,2% de los hombres y un 6,9% de las mujeres).
  • El dolor de cervicales (un 7% de los hombres y un 15,5% de las mujeres).
  • Las enfermedades del corazón (un 4,1% de los hombres y de las mujeres).
  • Las varices (un 3,7% de los hombres y un 11,2% de las mujeres).
  • La ansiedad (un 3,5% de los hombres y un 8,1% de las mujeres).

Cefaleas, asma, problemas gástricos. Las enfermedades crónicas, de larga duración y de progresión, generalmente, lenta, afectan a la calidad de vida de los pacientes, en la mayoría de las ocasiones, mermando sus capacidades. Ya sean potencialmente mortales o no: desde las migrañas, al cáncer o el alzheimer.

El futuro de la salud

Según varios analistas, las tendencias en el sector salud para 2025 pasan por seguimientos rutinarios en el hogar, con interacciones virtuales, reservándose los hospitales para tratamientos más especializados, traumatología y emergencias. 

Pronostican, además, que más del 70% de los españoles realizará sus consultas a través de videollamadas y que los pacientes dispondrán de más información sobre su propio perfil genético, salud actual e, incluso, posibles enfermedades futuras.

Estamos viviendo la revolución de los datos y, en el universo de la salud, un futuro de lo más prometedor. En este sentido, los datos de Statista revelan un incremento en la financiación por parte de los inversores en la industria de la salud digital, llegando a los 21.600 millones de dólares estadounidenses en 2020, la mayor cantidad hasta el momento.

Tomar decisiones, mejor con datos

La pandemia ha impulsado el desarrollo de este avance, sin embargo, el sistema sanitario aún es ineficiente en términos de recoger, analizar y tomar decisiones rápidas y efectivas con los datos de los pacientes


Y no es lo único: “En términos generales, aún es necesario evolucionar los modelos de análisis descriptivos de data a unos predictivos e, incluso, prescriptivos”, mantiene Tomás González, nuestro director de Estrategia. “Aquí es donde observaremos una mejora cualitativa del servicio sanitario y en la experiencia percibida por el paciente. Especialmente en lo relativo a tratamientos crónicos o de larga duración”.

Big Data: el ‘tratamiento’ para las enfermedades crónicas

En la recopilación de datos, las aplicaciones asociadas a ‘wearables’, y dispositivos de IoT en general, se han ido multiplicando a lo largo del tiempo. Datos de ABI Research, reflejan un aumento de estas herramientas en todo el mundo llegando, aproximadamente, a los 260 millones en 2020. De éstos, prácticamente la mitad corresponden a rastreadores deportivos, fitness y bienestar.

Estos dispositivos nos permiten tener trazabilidad de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la saturación de oxígeno en la sangre, entre otros”, afirma. “Que cada vez más personas utilicen esta tecnología supone una oportunidad para el sector sanitario”.

Estas tecnologías son vitales en la evolución a unos diagnósticos más precisos, así como el seguimiento del estado de salud de los pacientes, con información a tiempo real sobre sus respuestas fisiológicas y evolución de la enfermedad.

La tecnología al servicio de la salud

No podemos perder de vista la oportunidad que esto supone en la progresión del tratamiento de enfermedades crónicas. El Big Data y la Inteligencia Artificial propician una toma de decisiones mucho más eficiente y eficaz, permitiendo a los médicos hacer variaciones en los tratamientos en función a las métricas obtenidas de manera completamente personalizada, en base a las necesidades de cada momento y, también, de forma preventiva.

“El potencial de Big Data en medicina es poder combinar los datos para ofrecer unos mejores cuidados y, como consecuencia, reducir los costes en los tratamientos”, analiza nuestro compañero. Por supuesto, la Inteligencia Artificial cumple aquí un papel protagonista, sobre todo en materia de aprendizaje automático o en la detección de anomalías en diagnósticos usando el historial clínico como base.

La meta es una nueva medicina basada en las cinco ‘P’: preventiva, participativa, personalizada, predictiva y poblacional. Incluso, se podría añadir una P más: una medicina proactiva (o prescriptiva). Una medicina ‘tecnológica’ que ayude a mejorar la vida de los pacientes con enfermedades crónicas.

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